26-03-2008
Me da miedo volar. Sin embargo no dejo de viajar por ello, sería estúpido. Si atravesamos areas de turbulencias tomo vino y eso me relaja y me desconecta del temor. El miedo viaja conmigo pero soy más fuerte que él , siempre lo someto. Viajar en avión es de las pocas cosas que puedo hacer solo. En los aviones apesar de mis fobias, suelo disfrutar. Lo uso como una oficina: escribo, apunto ideas, leo, imagino, pero también es como un santuario donde me conecto conmigo mismo, viajo al interior. Siempre bajo de los aviones como si me hubiese sometido a una dulce terapia relajante: me gusta sentirme en movimiento. Siempre que vuelvo a Madrid en avión es como si iniciase una nueva etapa: recapitulo, ordeno ideas, pienso en mi vida y disfruto de recordar y reordenar mentalemente experiencias, escenas de mi vida, asuntos por resolver...
Hace poco volviendo a Madrid me tocó compartir el vuelo con un niño de siete años que viajaba sólo. Lo observe desconcertado, en silencio y decidí darle cierta confianza, le hablé. El niño enseguida se animó y auqnue en un principio sentí que el goce solitario del que disfruto en los aviones estaba amenazado por la posible incontinencia verbal del niño, decidí relajarme y escuchar. El niño, entonces empezó a decirme mentiras, me contó que una vez tuvo que abrir la ventanilla para vomitar , también me contó que en otra ocasión el piloto, -se equivocó de botón y cayeron al mar, -suerte que estabamos cerca de la orilla y pudimos alcanzarla a nado-. Aquello despertó mi escucha y decidí dar crédito a todas sus historias para animarlo a seguir.
Después de la comida,(celebró que no hubiese pescado porque eso lo hubiese vuelto a hacer vomitar) lo puse a dibujar para poder leer un poco. Todo lo dibujaba con gestos de enfado: una niña, un niño, un elefante, un payaso. Todo con bocas torcidas y cejas enarboladas. De prontó el niño me preguntó abiertamente por quien había votado en las elecciones. Yo desvíe la pregunta con otra preguna: ¿A quién votaron tus padres?, - A Rajoy por supuesto, Zapatero es un sin vergüenza- me contestó. Luego siguió dibujando un rato más y contándome más mentiras.
Al despedirse, con un gesto amplio y confiado, me dijó: -te echaré mucho de menos-. Después me marché.
Felix - 15:33h - han entrado 1041 veces - comentarios (3)
02-05-2008
De Paco Bezerra (20:07:01)
Es un texto precioso, Félix, muy sencillo pero muy inquietante por momentos. Es una escena preciosa. La podrías utilizar para algo, desde la sensación que al volar te hace conectar contigo mismo, quizá por el peligro, a la idea de recopilar y volver a empezar, el concepto de viaje como viaje interior y, de repente: el niño que cuenta mentiras y que dibuja cosas raras, imagina que te pintase a ti o... no sé, el texto me ha disparado la imaginación. Me encanta. Y como colofón la pregunta de a quién has votado. jaja, y el te echaré mucho de menos. Imagina que dentro de algunos años vuelves a encontrarte al niño, mucho más mayor y decides perseguirlo, ay, no sé. Besos, Félix. Aunque nos veamos poco estamos conectados. Pienso en ti. Besos para Dunia.
De Félix (22:45:03)
Mil gracias Paco, me encantaría ver tu obra en un escenario!, me hace mucha ilusión que me hayas leído. Tu imaginación disparada empuja la mía disparandola también. Un abrazo.
09-01-2010
De Viajero (15:12:03)
Ayer viajé contigo. Le preguntaste a la azafata si se preveían turbulencias, te dijo que no, pero por si acaso te pediste un vino, un ribera del Duero -que últimamente te estaba gustando- para pasar el "mal trago". De cena, pescado... Yo viajaba detrás, también compartiendo asiento con una niña de 10 años, con cara de buena, a la que también me animé, no sin el mismo temor de riesgo, a intentar transmitirle confianza cediéndole mi helado y darle algo de conversación. Me siento muy identificado con tu hermoso relato, sobre todo porque ha sido ayer cuando te he descubierto y me has parecido tan simpático y humano como ahora que te leo.
Seguramente los padres de la niña votaron a Zapatero y en el momento en que te declaró su amistad no lo sentía realmente, aunque tu personalidad habrá hecho que efectivamente no te haya olvidado
Salud.